Y se podían ver los barcos esperando partir , allá, al otro lado del azul.
Algunos creían ver a las personas , saludando desde las costas lejanas. El mar ya no era infinito.
Los pájaros engañados por el reflejo, se hundían en el agua buscando el cielo, pero corrían mejor suerte que Narciso y escapaban.
Los peces estaban inmóviles. Era para ellos un terremoto, tal quietud. Días extrañamente bellos. Las caracolas guardaban el sonido de las olas , como quien abraza la foto de alguien que ya a partido o acaso su ropa. Por esos días, las caracolas, valían más que las perlas.
Los marineros, creyeron haber perdido su tarea. ¿Un mar sin olas? Decidieron quedarse en la orilla y encender fogatas para atraerlas. Su intento, aunque poético, no resultó.
¿Y cómo es que volvieron las olas?
En el medio de la mar, un marino solitario, devolvió al agua los peces que tenía en la red, estos tocaron el agua y revivieron, el aleteo movilizó el agua, y los peces salieron volando.
Las olas, de regreso.
http://www.foto-gratis.es/detail/5699/Img0112200811567640520.html
miércoles, 25 de agosto de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
Claridad
El hombre, estaba en la esquina. Esperaba en su lugar de piedra.Viejo, desabrigado, pobre y solo. Me detuve, hablamos, y en ese encuentro, se fueron abriendo ventanas, por donde me asaltó un rayo tibio. Yo oía su relato, su precaria vida, en ese canto desesperado,mi paso puso mis pies en su huellas, pan invisible y compartido, que hizo volar palomas con mensajes celestes y la ciudad liberó su piedra y se hizo arena en el aire.La calle un trigal y al final, ya descalza también, caminaba entre flores.
II
Los tristes,
caminan nuestra mismas calles,
y se acurrucan heridos en el borde de la vida,
desde allì naufragan hasta las naciones celestes,
donde la risa es estrella segura,
y el pan, un momento.
Los tristes,
viajan en la tarde como extranjeros,
y todo sigue su curso opaco,
su vendaval,
mientras ellos miran y esperan,
las ciudades de trigo,
y sus hijos de pan.

II
Los tristes,
caminan nuestra mismas calles,
y se acurrucan heridos en el borde de la vida,
desde allì naufragan hasta las naciones celestes,
donde la risa es estrella segura,
y el pan, un momento.
Los tristes,
viajan en la tarde como extranjeros,
y todo sigue su curso opaco,
su vendaval,
mientras ellos miran y esperan,
las ciudades de trigo,
y sus hijos de pan.
jueves, 13 de mayo de 2010
Caballos blancos te esperan
Caballos blancos te esperan,
subirán por mis manos hasta tu refugio tibio,
donde escondes el pecho.
Caballos blancos, como marea,
como huracanes conmovidos por la luz.
Caballos blancos ya corren,
cuando llegues te alcanzarán,
recíbelos en tu prado de incandescente trigo,
,
déjalos pasar.
aunque sea el primero,
ya allí dentro
harás en su huella un espacio,
lo blanco, a despertar.
subirán por mis manos hasta tu refugio tibio,
donde escondes el pecho.
Caballos blancos, como marea,
como huracanes conmovidos por la luz.
Caballos blancos ya corren,
cuando llegues te alcanzarán,
recíbelos en tu prado de incandescente trigo,
,
déjalos pasar.
aunque sea el primero,
ya allí dentro
harás en su huella un espacio,
lo blanco, a despertar.
viernes, 16 de abril de 2010
flores de caramelo vendo
flores de caramelo vendo
nacen de mi boca como un suspiro.
tierra adentro en mis versos,
calle a calle les beso.
Flores de caramelo vendo,
soy hna del quechua,
soy el color y la llama.
soy la puna y la montaña.
flores de caramelo vendo.
hablan la voz dulce, que desteje los sueños,
flores de caramelo, flores de caramelo...
nacen de mi boca como un suspiro.
tierra adentro en mis versos,
calle a calle les beso.
Flores de caramelo vendo,
soy hna del quechua,
soy el color y la llama.
soy la puna y la montaña.
flores de caramelo vendo.
flores de caramelo, flores de caramelo...
domingo, 28 de marzo de 2010
Barcos de horizonte
¿Dónde duermen los barcos, que mece el horizonte?
Son versos que se escriben sobre agua.
nunca inmóviles en el anhelo.
Preguntan y a sí mismos se responden,
su dirección, reza enigma certero.
¿Cómo quieres que me arrullen, los abrazos de tus olas?
Déjame aquí a salvo,
la arena busca mis manos ahora.
Corren caballos blancos hacia lo celeste.
La lluvia pide refugio,
te vas con los barcos.
Barcos que desatan el azul,
y llevan en sus velas
todas tus respuestas.
miércoles, 3 de marzo de 2010
ARENAL
Mujer de arena,
hija pretérita,
de la sal morena.
Tu viento azota,
en piel urgente,
libre deseo.
Mujer sueña,
caballos blancos sobre la arena.
De tu lucha,
dagas de flores que queman.
Pasado,
arenal.
¿Qué esconde bajo sus pies la ciudad?
Sus crímenes lentos, en un reloj vacío.
Del otro lado,
ojos negros,
susurran azahares incandescentes.
Y corre un caballo indómito sobre el oleaje del viento.
y el arenal descorre, la noche de tu velo.
Luego dejas, ese terciopelo inmóvil,
y en un giro danzante de tu reloj de Nima,
reordenas el universo todo.
Buscas lo blanco y lo eterno.
Mientras corre aquél caballo,
sobre la espalda de tu sueño.
y espera horizonte,
pulso libre.
hija pretérita,
de la sal morena.
Tu viento azota,
en piel urgente,
libre deseo.
Mujer sueña,
caballos blancos sobre la arena.
De tu lucha,
dagas de flores que queman.
Pasado,
arenal.
¿Qué esconde bajo sus pies la ciudad?
Sus crímenes lentos, en un reloj vacío.
Del otro lado,
ojos negros,
susurran azahares incandescentes.
Y corre un caballo indómito sobre el oleaje del viento.
y el arenal descorre, la noche de tu velo.
Luego dejas, ese terciopelo inmóvil,
y en un giro danzante de tu reloj de Nima,
reordenas el universo todo.
Buscas lo blanco y lo eterno.
Mientras corre aquél caballo,
sobre la espalda de tu sueño.
y espera horizonte,
pulso libre.
lunes, 25 de enero de 2010
dame refugio

Dame refugio,
hombre de nube.
hombre de nube.
En tu pecho se levanta,
una fortaleza celeste.
Allí pueden descansar,
los pájaros cansados,
los caminantes con alas
y los desesperados
Abre tus brazos como puertas,
y permíteme que sueñe,
una bienvenida eterna,
un remanso.
Dame refugio,
la ciudad desdeña la poesía,
tu puedes ser su custodia.
Dame refugio,
y cuando por fin digas mi nombre,
con tus voces,
ya podré descansar como los pájaros,
los caminantes o los desesperados.
Allí pueden descansar,
los pájaros cansados,
los caminantes con alas
y los desesperados
Abre tus brazos como puertas,
y permíteme que sueñe,
una bienvenida eterna,
un remanso.
Dame refugio,
la ciudad desdeña la poesía,
tu puedes ser su custodia.
Dame refugio,
y cuando por fin digas mi nombre,
con tus voces,
ya podré descansar como los pájaros,
los caminantes o los desesperados.
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