El camino.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Peregrina del viento
Cuando la voz fue enmudecida, se hizo árbol, pájaro y semilla. Extenderé mis brazos como ramas, ahora soy del viento que anida, en el camino luminoso de la semilla. Así , los versos, así peregrina.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Hacia donde viajan las nubes
Hacia donde viajan las nubes. Peregrina del viento, mi voz a lo lejos, llama por su nombre al alba.Blanca huella que vas tan lejos, llévame a tí atada , con cintas de colores, alada. Vamos hacia donde duermen éstos pájaros pequeños, entre mis brazos de nido, meceré su sueño. No soy de aquí abajo, si beso , si canto, si vivo mirando el cielo..
domingo, 4 de noviembre de 2012
sábado, 3 de noviembre de 2012
Anida en lo celeste
Anida en lo celeste, el haz de luz que atraviesa ,fugaz, flores que crecen dentro de los ojos. Ramas y nubes de este anhelo , inconmovible rayo que busca incansable. Un pequeño capullo que sube y sube a través del verde , para ser árbol y tenderse cantando sobre la sombra del peregrino cansado. Para que los pájaros más azules se mezcan tranquilos, a salvo. Mientras corre, el río y reza alegre aquélla melodía, para que capullo, verde y árbol, por fin , aniden en lo celeste.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Recordando VI: Las ciudades de trigo y sus hijos de pan.
Han huído los hijos, para que no quedase nadie
Dejaron todo para no ver caer los pájaros , para no oír las bombas,
los retazos.
Han huído los hijos, para no ser olvidados.
que encendiera la TV, ni respirase humo en las calles.
Se fueron en el viento aquella tarde,
para no quedar náufragos, para no sentir miedo o hambre,
para nos ser asaltados, para esquivar la desesperanza,
para no andar errados.
La ciudad les abrió las alas, para evitarles el destierro,
se hicieron azules los brotes dorados.Dejaron todo para no ver caer los pájaros , para no oír las bombas,
los retazos.
Han huído los hijos, para no ser olvidados.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Una flor en la solapa
Ella lo esperaba. Flores en la mesa, una quedó prendida a su pelo. Él , flores en su pecho, una quedó en su costado. Llegó a tiempo, ese tiempo que transcurre en relojes tácitos. Él le extendió los brazos, ella cruzó el mar de flores que estaban en la mesa, fresias acaso. Se refugió en su pecho. Recibió la flor de su costado. Cielo abierto sus pupilas , sonrieron. Él se marchó. Al salir, la flor de su amada , entre las manos.
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