domingo, 18 de octubre de 2009

la lluvia que va en tus manos II

la lluvia que va en tus manos puede,
limpiar la cara herida de la ciudad sonámbula,
puede,
tender un cielo verde sobre la turbia agonía,
de la flor y su  instante.
La lluvia que va en tus manos puede,
desterrar para siempre la voz,
que esquiva los decires del amor,

Porque caerán tus dedos sobre la puerta del día,
y se hará una ventana,
por donde el sol entra y ya queda,
a salvo del ocaso de otras manos de alambre,

Por las tuyas será un hoy, un día,
y los niños sonreirán como si fuera de nubes, la calle


viernes, 9 de octubre de 2009

Cabe un planeta en mi pecho.-pronto, el pasado-


Tu halo hace blancas mis palomas,
y no hay más, que esta hora,

de la brisa evaporándose,
desde la herida del café.
Algún ruido que llega,
desde el mundo.
Nuestras manos juntas,
amasando este maná.
y un tango que suena,
claroscuro.
La vertiente intangible,
bajo nuestros pies de seda,
y la espuma que llega,
hasta los besos y la mesa.
Y esta hora de la caracola,
en el ritmo lento de tu cabeza
y la libélula errante en el aleteo,
de tus pestañas de humo.
La carta que llega,
desde el país del deseo.
La huida del retoño del recuerdo,
y sus verdes clandestinos del futuro.
Porque ha quedado inmóvil,
la rueda loca del mundo,
y si sucede algo allá fuera,

reiremos porque ¡no es cierto!

Sube la nube a tu cielo,
cabe un planeta en mi pecho.
Porque llevas tú, la corona,
del que nada pretende,
más que esta hora anónima,
y este pulso de incienso.

¿

jueves, 1 de octubre de 2009

sol sol

soy el girasol de tu primavera,
niño brillante,
brillante para mí

jueves, 3 de septiembre de 2009

La cajita de fósforos

la niña volvió a su humilde casa , con las cajitas de fósforos que debía vender.Era su primer día.Los fósforos estaban usados.
¡Niña, no debías encerderlos! - dijo la madre,
La niña triste, dijo,
-Crei que comprarian las hermosas luces...
La madre lloró.

jueves, 27 de agosto de 2009

El cesto de mimbre


Un día , allá en el norte y hace miles de años, el sol no salió.
Dicen en el pueblo, que enojado porque no le rezaron, se quedó agazapado tras la montaña.
Ése, fue unos de los días más fríos que puedan ser contados. Más aún cuando llegó la noche y tendió su manto, hasta las lágrimas del sauce lloròn se congelaron.
Una familia que vivía en el monte, para aliviarse, se sentó en rueda frente a unas brasas, y como el frío era tanto entrecruzaron sus brazos, en un gran abrazo. Bajaron sus cabezas y se quedaron dormidos.
El manto de la noche se fue deshilachando, las brasas se apagaron y de tanto que le rezaron, el sol volvió a salir.
Los habitantes del llano subieron a ver a la familia del monte, pues allí el frìo siempre era más intenso.Al entrar a la casa , quedaron sorprendidos, porque sólo hallaron un gigante cesto de mimbre ,cesto de un trenzado, que parecían brazos que se entrechan. Unos niños que iban se asomaron por el borde, encontrando allí, brasas negras y consumidas.
Así es que hoy, cuando las mujeres artesanas de los pueblos milenarios,trabajan en su tejido de mimbre, sus manos son como un fuego que quema todas las penas, cuando en cada vuelta de su trenzado, abrazan tiernamente a la familia desaparecida, áquel día en que el sol, no había alumbrado.

lunes, 20 de julio de 2009

Como los que éramos

En una esquina pretérita, donde perfuma el jacarandá, hallé un juglar, contando diversas historias:
de encuentros, amores, de niños, animales, princesas...pero el viento se detuvo, cuando habló de dos amigos :
amigos como los que éramos,
solos en un bosque verde y luminoso,
persiguiendo la luciérnaga atada a la risa,
andando en una bicicleta de mimbre,
por las noches sin temor,
con el viento, éramos tres.
Escrito con tiza en la piel,
un camino distinto, cada día,
cada encuentro.
Héroes del día, por ser felices.

Bosque , nuestro bosque se encontraba tan tan lejos del ruido,
del gris , del mudo equilibrio de la ciudad que esconde,
tantos escombros, bajos sus pies.
Cuéntame de nuevo lo que hiciste ayer ,
yo de diré ¡ Juan Manuel! y reiremos otra vez .
Pinta de nuevo ese cartel de cumpleaños , en mi calle
tomemos otra vez el té en tu casa,
con tu mami , tus abuelos , tu gato, tu perro y tus peces
Regálame dibujos ,
escribe " tochi"
en tus ojos hay un refugio brillante.

Protégeme de todo amigo,
el bosque hoy aparece sólo en postales,
el ruido es voraz,
la ciudad levanta sus pies.
ya no estás.

El juglar me miró, sabía que quería decirle algo,
mentira! grité. El se calló, todos giraron hacia mí y con voz fuerte dije:
amigos como los que fuimos Juan y yo ¡no hay dos!


PD : Para JUAN MANUEL , mi adorado amigo de siempre , que aunque ya no nos veamos, lo veo siempre jugando sonriente en aquél bello bosque , que aún nos protege, de la ciudad y sus escombros.
te quiero siempre