viernes, 17 de septiembre de 2010

Habré perdido la razón?

Acá me tienes perdida y sola-. En mi pecho un hueco enorme , quiso hundir el barco de mi vida.Pero salí a buscarte. Ese hueco, no es mi nido.
Dime qué hago ahora que te fuiste?  

Se habrá equivocado el corazon mio? Si  siempre ha sido mi norte, siempre mi norte primero.

PD, no creo haberla perdido.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ámate en la libertad

Habías abierto una ventana,
por donde iban los pájaros,
a abrazarse con el trigo.
Mientras yo guardaba,
como la caracola,
los secretos azules,
me anudaba a  este sueño,
incomprensible y puro.
Un jazmín he quebrado,
maldigo, 
la soga que ató mis pies ,
cuando quise,
salir a buscarte,
para hablarte del trigo.

Y aunque los mares,
separen los cielos.
 Estaré en cualquier calle,
con espigas y rosas.
Tómalas por donde vayas.
Aquí mismo te lo firmo,
que no usaré un mapa,
ni he de pensar mi camino,
adónde el viento lo pida:
 ámate en la libertad,
 como los niños.






domingo, 5 de septiembre de 2010

El barro

El barro conoce,
el canto del labriego,
acunando al trigo.
El sudor de la madre,
otorgado en rocío.
El principio de las flores,
lo cándido en lo infinito.

Carga sobre sí,
a los hambrientos
 y a los desesperados,
En dolor se muestra,
a los arrepentidos.

Su voz de lino se evapora,
desde el fondo del río.
Habla con los niños,
sobre libertad,
y  desata en lluvia,
a los oprimidos.

La esencia del árbol,
ha descubierto una tarde,
en que subió silente,
 a su refugio tibio.
Abrió las alas,
y en su halo de polvo,
trepó a un cielo,
de celestes manos.

El barro del camino,
 siempre  ha sido un caminante.
Y cuando el universo llama,
por su nombre al día,
abre sus ojos pardos,
y se mira,
entre manos celestes
allá en los pájaros.







miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ahora que somos de barro


Ahora, que somos de barro,
tendremos,
dos palomas como alas,
dos canciones para el vuelo.
Lo brillante y su ritmo frutal,
el incienso.
Ahora, que somos de barro,
 diremos,
que lo dejen todo,
que nada es cierto.
Que los árboles hacen la calle ,
y los pájaros, el silencio.
Ahora, que somos de barro,
seremos.

PD: del mismo barro.

lunes, 30 de agosto de 2010

Las ciudades de trigo y sus hijos de pan.

Han huído los hijos, para que no quedase nadie
que  encendiera  la TV, ni respirase humo en las calles.
Se fueron en el viento aquella tarde,
para no quedar náufragos, para no sentir miedo o hambre,
para nos ser asaltados, para esquivar la desesperanza,
para no andar errados.
La ciudad les abrió las alas, para evitarles el destierro,
se hicieron azules los brotes dorados.
Dejaron todo para no ver caer los pájaros , para no oír las bombas,
los retazos.
Han huído los hijos, para no ser olvidados.

http://www.foto-gratis.es/detail/3175/Img01122008092677069170.html

miércoles, 25 de agosto de 2010

Cuando el mar no tuvo olas.

Y se podían ver los barcos esperando partir , allá, al otro lado del azul.
Algunos creían ver a las personas , saludando desde las costas lejanas. El mar ya no era infinito.
Los pájaros engañados por el reflejo,  se hundían en el agua buscando el cielo, pero corrían mejor suerte que Narciso y escapaban.
Los peces estaban inmóviles. Era para ellos un terremoto, tal quietud. Días extrañamente bellos. Las caracolas guardaban el sonido de las olas , como quien abraza la foto de alguien que ya a partido o acaso su ropa. Por esos días, las caracolas, valían más que las perlas.
Los marineros, creyeron haber perdido su tarea. ¿Un mar sin olas? Decidieron quedarse en la orilla y encender fogatas para atraerlas. Su intento, aunque poético, no resultó.
¿Y cómo es que volvieron las olas?
En el medio de la mar, un marino solitario, devolvió al agua los peces que tenía en la red, estos tocaron el agua y revivieron, el aleteo movilizó el agua, y los peces salieron volando.
Las olas, de regreso.

http://www.foto-gratis.es/detail/5699/Img0112200811567640520.html

sábado, 3 de julio de 2010

Claridad

El hombre, estaba en la esquina. Esperaba en su lugar de piedra.Viejo, desabrigado, pobre y solo. Me detuve, hablamos, y en ese encuentro,  se fueron abriendo ventanas, por donde me asaltó un rayo tibio. Yo oía su relato, su precaria vida, en ese canto desesperado,mi paso puso mis pies en su huellas, pan invisible y compartido, que hizo volar palomas con mensajes celestes y la ciudad liberó su piedra y se hizo arena en el aire.La calle un trigal y  al final,  ya descalza también, caminaba entre flores.



II
Los tristes,
caminan nuestra mismas calles,
y se acurrucan heridos en el borde de la vida,
desde allì  naufragan hasta las naciones celestes,
donde la risa es estrella segura,
y el pan, un momento.
Los tristes,
viajan en la tarde como extranjeros,
y todo sigue su curso opaco,
su vendaval,
mientras ellos miran y esperan,
las ciudades de trigo,
y sus hijos de pan.