jueves, 2 de octubre de 2008

Soldaditos de barro

Nunca se irán de mí, los ojos buscadores del niño solitario.
Sus piecitos en el barro, donde su barco de sueños anclaba .
La pena por su hambre, habitante silencioso,
de mi pan de todos los días.
Todo ello, llevo como escapulario, dando ritmo a mis latidos.
La Villa, nunca será para mi un paisaje. Nunca vendas de nylon.
El dolor es siempre claro.
Señor a tus pies este retoño, en mi suspiro de árbol.
Ya no quiero otoños, para su verde cielo.
Ojalá tenga sus risas en mis manos como paloma herida.
Pequeños soldaditos de barro, en la guerra de lo cotidiano.
mi corazón va en las olas, que mecen su mar.

paola ponchietti